Una de las principales columnas realizada por Consultores de Synergy Advisors.

Comisión investigadora del AUGE

En los últimos días la salud chilena y en particular el AUGE han estado en entredicho. Todo comenzó con la evaluación que hizo la Contraloría de esta reforma, luego se invitó a María Soledad Barría al Congreso y finalmente se ha aprobado una comisión investigadora del Plan AUGE. Debido a que el tiempo apremia y la comisión investigadora tiene sólo un mes, creo que es importante considerar a forma de introducción las conclusiones de un estudio publicado en la Revista Española de Economía de la Salud el año pasado.

En el artículo “¿GES o No GES? Ésa es la cuestión.” se determinó la probabilidad de que un paciente opte por el sistema AUGE o GES, (donde el Estado de Chile, garantiza el acceso, la calidad, la oportunidad y la protección financiera para un número de patologías) para atender alguna de las patologías tipificadas en él. Por medio de Modelos Probit y Logit se determinó la incidencia de variables en la decisión final de acceder o rechazar la atención vía este criticado plan.

Como resultado se obtuvo que las patologías de alto costo, dentro de las que se encuentran los tratamientos oncológicos, tienen mayor probabilidad de ser atendidas vía AUGE. En cambio, las atenciones ambulatorias, como por ejemplo algunas afecciones respiratorias, donde los beneficios planteados en esta reforma no tienen una incidencia monetaria tan significativa, poseen una mayor probabilidad de ser atendidas vía plan individual o también llamada cuenta abierta.

Así, como aporte central a la salud pública de este estudio, tenemos que se observó un mayor nivel de aceptación al existir signos de un menor nivel socioeconómico en el paciente, es decir el AUGE no es para todos sino que en la mayoría de los casos para los más desposeídos, pues los más acomodados quedan en muchas oportunidades voluntariamente al margen de las garantías ofrecidas.

Una vez establecido el punto anterior, tenemos que otros estudios han dado señales claras en sentido de que se ha producido un aumento de los tiempos de espera de los pacientes que requieren atención a una patología tipificada como NO AUGE, lo que sería un efecto colateral de esta reforma y que afectaría ahora a los más desposeídos.

Concluyendo, tenemos que se estaba en condiciones de tolerar las alteraciones que el AUGE producía para los más acomodados e incluso para quienes no lo eran tanto, pero requerían atención para alguna patología tipificada como NO AUGE, con tal de cumplir en el acceso universal a las garantías explícitas para todas las patologías tipificadas. Es justamente por la suma de inconvenientes que ha provocado el AUGE que un porcentaje pequeño de incumplimiento debe considerarse grave.

El AUGE ciertamente es una gran reforma, que como gran parte de las políticas públicas es difícil de implementar y por ello se justifica la aprobación de la comisión investigadora, para avanzar en mejor forma.

René Fernández Montt