Una de las principales columnas realizada por Consultores de Synergy Advisors.

Maravillas de la humanidad

Se habló mucho del concurso de las siete nuevas maravillas de la humanidad. Una gran idea en lo que a marketing respecta. Existían muchos argumentos para votar. Por ejemplo, si Isla de Pascua hubiera sido elegida una de las maravillas se fomentaría el turismo en esa zona.

Ante esto, algunas personas señalaron que la isla no da abasto, incluso hoy, para los turistas. Entonces, mal podría fomentarse el turismo en dichas circunstancias.

Otros argumentarán que se apuntaba a conservar el patrimonio de Rapa Nui y ante ello, golpeó que la Unesco se haya pronunciado sobre su falta de apoyo a esta votación planetaria. También se habla sobre un reconocimiento al pueblo Rapa Nui, pero éste es un argumento emotivo y aquí buscamos algo menos etéreo. La pregunta más importante sería:¿era conveniente para los pascuenses que sus moais se consideraran entre las maravillas
modernas?

Una forma de aproximar el impacto estaría en considerar la evolución del Índice de Desarrollo Humano para Rapa Nui en el último tiempo y, más aún, examinar el antes y el después de cuando la Isla fue considerada Patrimonio de la Humanidad (un reconocimiento que es mucho más trascendente que esta votación). ¿Qué se obtiene de dicha comparación?.

Lamentablemente, el IDH desciende; es decir, la población se encuentra peor en cuanto a educación, salud e ingresos luego de este reconocimiento. Debido a esto, es probable que esta nominación no se hubiese traducido en el bienestar que muchos esperarían. Por ello es mejor no dramatizar la falta de votos para situar a nuestra isla en el podio.

René Fernández Montt